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¿SABE USTED QUE ES LA COLOMBOFILIA?
- 04/01/2013

 
¿SABE USTED QUE ES LA COLOMBOFILIA?
 
        La pregunta que da título a este artículo se la he formulado a 400 personas, y si ustedes tienen la amabilidad de seguir leyéndolo descubrirán las respuestas obtenidas. Aunque, tal vez, antes de adentrarme en ello sería conveniente que descubriese mi relación con ese Arte (si, arte y con mayúscula). La primera vez que oí la palabra colombofilia, faltaban 8 días para que cumpliese 56 años, fue el 11 de mayo de 2011. Aquel miércoles, como todos los del año, desde hace casi tres lustros, efectuaba mis dos horas de caminar y pasaba por la Colonia de Santa Inés (una barriada de Málaga) cuando me encontré con Manuel Ruiz Fernández, un amigo y ex compañero de trabajo, - afortunadamente para él, no ha pasado a engrosar la lista de parados, gozosamente se ha jubilado-, insistió y nos tomamos un descafeinado en el café Lounge. Al preguntarle si no se aburría en su nuevo estado, esbozó una amplia sonrisa de satisfacción y me dijo que la colombofilia le ocupaba casi todo su tiempo. Hasta aquella tarde, en mi ya larga existencia, jamás había oído la referida palabra.
 
La curiosidad siempre ha sido y, afortunadamente, sigue siendo uno de mis virtudes o defectos más significativos, así que rápidamente le pregunté que era colombofilia y Manuel Ruiz, al igual que si fuese un docto profesor enamorado de la asignatura que imparte, comenzó a sembrar luz donde antes solo había oscuridad. Sus explicaciones rápidamente captaron mi interés y cuando mire el reloj descubrí que llevábamos casi dos horas hablando de palomas mensajeras. En el tiempo que llevo caminando nunca había vuelto tan tarde a  casa. Entre otras muchas cosas, me dijo que él pertenecía al Club Colombófilo Arroyo de la Miel.  Este detalle se me quedó grabado y al día siguiente lo metí en Google. Mi sorpresa no pudo ser más grata ni mayor. Soy adicto a la lectura y todo lo que encontré en la página web del referido club me intereso grandemente: diccionario, artículos, los 33 números de Locos por volar, papeles colombófilos, verídhicko, viagras colombófilas… Desde entonces, la colombofilia se ha convertido en un poderosísimo imán que me atrae con una fuerza irresistible.
 
Yo creía que las aficiones llegaban de manera paulatina, pero nunca pude suponer que lo hiciesen de forma repentina como me ha sucedido con la colombofilia. Mis deseos por conocer todo lo relacionado con este apasionante mundo no tiene límites: leo todo lo que cae en mis manos que tenga que ver con el tema, he visitado decenas de páginas web, visionado centenares de videos y soy mudo seguidor de algún foro. Buscando libros he recorrido las principales librerías malagueñas, pero mi esfuerzo ha resultado baldío: en sus repletas estanterías no tienen ninguno dedicado al arte de criar y entrenar palomas mensajeras.  También he realizado una búsqueda (vía Internet) por todas las bibliotecas públicas de Málaga y provincia y, sorprendentemente, solo tienen un libro sobre la colombofilia: Las palomas mensajeras de José Mª Ferrán Andreu. Libro que, significativamente, se  encuentra en el depósito de la Biblioteca Pública de Arroyo de la Miel. ¿Simple casualidad? En las Bibliotecas de Antequera y Alhaurín el Grande, hay uno titulado Alberto y las palomas mensajeras de Anna Vila. Libro ideal para iniciar a los niños en la colombofilia, y que si algunos maestros  lo recomendasen a sus alumnos, en lugar de tantos de procedencia anglosajona,  el conocimiento y la afición por las palomas mensajeras aumentaría de manera considerable. En él se cuenta la historia de Alberto, un niño que para su décimo cumpleaños desea que le regalen un móvil. Pero, sorprendentemente, recibe de su abuelo dos huevos de paloma mensajera, huevos que iniciaran al chico en la colombofilia. La historia cuenta la habilidad del anciano para ir interesando a su nieto por una sana y noble afición que lleva aparejada mucha responsabilidad.  Afición que compartirá con todos los amigos del barrio. 
 
Disculpen mi largo prolegómeno. En un santiamén les doy cuenta de las respuestas dadas a mi pregunta. Pero antes, abusando de su amabilidad, voy a hacer un leve inciso para informarles de cómo surgió la idea de escribir este artículo. A partir de mi casual encuentro con la colombofilia, telefónicamente y en directo, volví a tratar el tema con mi amigo Manuel Ruiz. Manuel me invitó a visitar su palomar y a él acudí el 14 de septiembre, para narrar las sensaciones y emociones que sentí aquella tarde necesitaría varios folios, así que lo dejó para otra ocasión.  Le hice saber a mi amigo que estaba muy interesado en conocer a su compañero de club Félix Martín Vilches, para darle, personalmente, las gracias por haberme descubierto, con sus escritos, el apasionante mundo de la colombofilia. Mi ex compañero de trabajo se ocupó de todo y el 5 de octubre tuve ocasión de conocer a Félix en su casa de Estepona. Desde entonces, nuestros contactos, vía correo electrónico, han sido regulares.  En uno de ellos le daba cuenta que, entre las personas que acudían al archivo donde trabajo para visionar algún documento, había realizado un pequeño sondeo preguntándole si sabían que era la colombofilia y le remitía los resultados. Félix me pidió que escribiese algo sobre el tema y con mucho gusto he atendido su petición.
 
Tal y como mencionaba al principio de este escrito a mí pregunta han respondido 400 personas: 200 mujeres y 200 hombres. Debo advertir que la paridad entre sexos ha surgido de manera casual, en ningún momento me la planteé. Cuando hice recuento de las personas preguntadas tenía 187 mujeres y 185 hombres y decidí redondear ambas cifras.
 
Las personas que han respondido a mi pregunta, todas mayores de edad, las interpele en mi lugar de trabajo, Archivo Histórico Provincial,  Archivo Municipal, Ateneo de Málaga, Bibliotecas Públicas, Establecimientos Comerciales, Edificio de Servicios Múltiples,  Estadio de la Rosaleda, Rectorado de la Universidad de Málaga…, y a todas las que me llamaban o llamaba por teléfono, antes de finalizar la conversación, le formulaba la consabida pregunta.  
 
En lo referente a las profesiones que desempeñan, como es obvio suponer no las conozco en su totalidad, pero están son algunas de sus ocupaciones recogidas por orden alfabético: abogados, administrativos, albañiles, archiveros, catedráticos, conductores, enfermeros, estudiantes, ingenieros, inspectores de educación, fiscales, jubilados, jueces, mecánicos, médicos, militares, ordenanzas, parados, periodistas, profesores… y algunos altos cargos de la administración autonómica (un consejero de la Junta de Andalucía, un delegado provincial, un director general…)  Todos los preguntados, sin excepción, respondieron con amabilidad y cara de sorpresa a mi extraña  pregunta. ¡Gracias! ¡Muchísimas gracias! Por vuestra inestimable colaboración.
 
De las 400 personas preguntadas 292, es decir, el 73 por 100 reconoció no haber escuchado nunca la palabra colombofilia. Por sexos, su distribución es la siguiente: 156 mujeres (78 por 100) y 136 hombres (68 por 100). De éstos, un porcentaje mínimo se limitó a decir que no sabían lo que era, pero la mayoría probaron suerte para ver si acertaban y la relacionaron con temas tan dispares como los siguientes:
 
-         Una enfermedad del colon.
-         Una enfermedad rara.
-         Una prueba médica exploratoria del colon.
-         Seguidores de Colombo, el desaliñado detective de la gabardina.
-         Algo relacionado con los columbarios.
-         Relativo a Cristóbal Colón.
-         Algo sobre Colombia.
 
Todos ellos, al descubrirle de que se trataba pusieron cara de sorpresa y algunos mostraron gran interés por el tema.
 
De los 108 preguntados (el 27 por 100) que mencionaron en sus respuestas a las palomas 44 (el 11 por 100) eran mujeres, y 64 (el 16 por 100) hombres.
 
Las respuestas donde se citó la palabra paloma merecen un estudio más detallado,  y para realizarlo voy a tomar como referencia la definición que de colombofilia da el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española de la Lengua. Colombofilia. f. Técnica de la cría de palomas, en especial mensajeras. 2. Deportivamente, afición a poseer, criar, adiestrar, etc., palomas.
 
Al tener una representación idéntica de entrevistados por sexos, voy a efectuarlo de manera separada.
 
MUJERES:
Analicemos con mayor detalle las respuestas dadas por las 44 mujeres (el 22 por 100 de las entrevistadas) que hicieron referencia  a las palomas.
 
-         9  mujeres me dieron una explicación convincente que ponía de manifiesto su conocimiento del tema.  Todas hicieron referencia a las palomas mensajeras. Estas 9 mujeres, en relación con las 200 preguntadas, suponen un porcentaje del 4´50 por 100.
 
-         Otras 30 mujeres asociaron el término colombofilia con  palomas, pero no mencionaron la palabra mensajeras. Comparativamente con las 200 entrevistadas, estas 30 mujeres representan el 15 por 100.
 
-         Finalmente, me encontré con 5 mujeres que dijeron no haber escuchado nunca la palabra colombofilia, pero al haber estudiado Latín y Griego, dedujeron que debía tratarse de algo relacionado con las palomas (1). En proporción a las 200 que respondieron a mi pregunta, las 5 mujeres que habían estudiado lenguas muertas significan el 2´5 por 100.
 
 
HOMBRES:
Idéntica interpretación a la realizada con las mujeres voy a efectuar con los 64 varones (el 32 por 100 de los entrevistados) que incluyeron en su contestación la palabra paloma.
 
-         Por las respuestas dadas a mi pregunta 24 hombres sabían perfectamente que es la colombofilia. Traducido a porcentajes equivale al 12 por 100 de los 200 entrevistados.
 
-         38 hombres relacionaron la palabra colombofilia con las palomas, pero no hicieron referencia a las palomas mensajeras. Sobre el total de varones entrevistados supone un 19 por 100.
 
-         Los 2 restantes, al igual que había sucedido con las mujeres,  nunca había escuchado la palabra colombofilia, pero se valieron de sus conocimientos de Latín y Griego para decantarse con algo relacionado con las palomas. En relación con los 200 preguntados supone el 1 por 100.
 
Reseñar, a modo de simple curiosidad, que de las 400 personas consultadas  5 (1 mujer y 4 hombres)  conocían a algún colombófilo y sólo una había tenido palomas mensajeras. El ex colombófilo resultó ser un militar de carrera que, en la actualidad,  tiene el grado de comandante. Al formularle la pregunta se quedó un poco sorprendido, y me descubrió  que había sido el responsable del palomar que el ejército tenía en Melilla, hasta que la superioridad decidió licenciar a las palomas mensajeras españolas.
 
Pensaba finalizar mi escrito realizando un comentario a los resultados expuestos, pero después de tenerlo escrito lo he borrado. Dejó ese quehacer a los lectores del mismo y que cada uno saque sus propias conclusiones.
 
 
(1) Los que han estudiado latín asociaban colombo con colümba paloma. Y los de griego filia como afición o amor a algo. Afición o simpatía.
 
 
 Jose Manuel Frias Raya
 
 

 

 

© Carlos Márquez Prats 2002 - colombofilo@carlosmarquezprats.com