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AGRESIONES TÓXICAS Y PELIGROSAS
- 15/12/2012

AGRESIONES TOXICAS Y PELIGROSAS

Hay tantas sustancias químicas en el medio ambiente , que resulta imposible controlarlo. Su presencia y nuestro contacto diario con ese ” cocktail químico” son los causantes del aumento de enfermedades del sistema reproductor (peor cantidad y calidad de espermatozoides) y endocrino (cáncer), alergias, asma , étc….Las palomas no se libran de este acoso externo y lo padecen de la misma manera que nosotros.
La contaminación química está por doquier : en el hogar, en los vestidos, en el calzado, en la calle, en la oficina, en el palomar , en el aire, en el campo etc..La legislación existente es incapaz de controlar ni la expansión de la contaminación química ni sus efectos, y lo peor no es que no se le ponga freno a esta contaminación , sino que cada vez se usan dosis mas elevadas de elementos contamiantes y en proporciones brutales.
La naturaleza tiene capacidad para degradar ciertas dosis de productos químico-tóxicos , pero no la avalancha de productos que le suministramos día a día.
La contaminación no solo está en las ciudades, llega a todas las partes. El aire que respiramos y en el que vuelan nuestras palomas , es un aire contaminado por la actividad humana e industrial con altos contenidos químicos , produciendo lo que se ha dado en llamar lluvia ácida , causante de la defoliación de grandes masas boscosas de Centro-Europa.
La contaminación acústica en las ciudades es un mal crónico y que a la par que a nosotros afecta incluso mas a las palomas; pero quizás lo que mas afecte a palomas sea la contaminación invisible que causa el intenso tráfico de comunicación (telefonía, radares, radio, internet, etc), que sirviéndose de satélites invaden continuamente el espacio por el que se deslizan las palomas y que en cierto modo afecta a su capacidad orientativa.
Cuando el telégrafo se empezó a difundir masivamente, los colombófilos de aquella época se ponían las manos en la cabeza achacando a ese invento las pérdidas de palomas; desde entonces hasta ahora han llovido hasta piedras.
Las aguas subterráneas están atestadas de nitratos y otros productos dañinos procedentes de la agricultura industrial y agresiva.
El agua que sale del grifo ha de ir hiperclorado (mas química), y si utilizamos agua de pozo para nosotros o para las palomas , no seria malo analizarlas de vez en cuando en evitación de desagradables sorpresas.
Las aguas del mar son el pozo negro de la industria, adonde van a parar todos los lodos mineros e industriales, detectándose en algunos pescados (pez espada y atún) índices mas que alarmantes de metales pesados como el mercurio.
La agricultura industrial se basa en recoger la cosecha a toda costa , para ello no se tiene el menor reparo en usar productos químicos en cada estadio de producción: en la planta o semilla para que esta no se vea atacada por hongos; luego la tierra se bombardea para que esté libre de malas hierbas; después el alimento que la planta recibe no es orgánico sino química pura y dura sintetizada; esas plantas, también se llevan su ración para prevenir contra los insectos y enemigos naturales; y por fin cuando el producto es cosechado, se le vuelve a dar otra sesión química para que aguante mas tiempo en los silos o almacenes y no sea atacado por insectos, roedores u hongos.
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Hace años, muchos colombófilos dejaban “pastar” a sus palomas por los campos de labor a modo de entrenamiento de supervivencia (y ahorro) , esa practica hubo que dejarla a causa de los masivos envenenamientos que padecían las palomas por ingerir productos químicos sintetizados.
Los alimentos sin elaborar (grano) que reciben los animales , son en su mayoría transgénicos , sobre todo maíz y soja. Los alimentos para animales (piensos compuestos) van atiborrados de hormonas , de productos ilegales de engorde (clembuterol), de residuos de la industria alimenticia altamente tratados, de grasas prohibidas (crisis de los pollos), de grasas y restos de origen animal (vacas locas), y para adornar la tarta , el antibiótico que es un ingrediente que se añade sin cortapisas a los piensos para evitar enfermedades en los animales, y que a nosotros como cúspide de la cadena alimenticia nos va produciendo que muchas enfermedades nos sean resistentes a las medicinas que ingerimos.
Ante tamaña invasión químico-toxica , parece que la actitud es rendirse y seguir el juego, pero muchos desconocemos que tenemos una poderosa arma que es la cesta de
la compra; somos muy exigentes en cuanto a la presencia y calidad de los granos que damos a las palomas , pero en cuanto al origen y métodos de producción de esos grano nuestras exigencias son cero, y hay que ser tan exigente con la calidad como con el origen . Es abismal la diferencia entre proporcionar granos cultivados orgánicamente que darles granos transgénicos cultivados con profusión de abonos químicos.
El mercado manda, por eso, la publicidad trata diariamente de dirigir nuestras preferencias. Pero cuando el consumidor es responsable y está bien informado, es e
él quien impone a través de su compra lo que se ha de producir y lo que se ha de fabricar.
Si sabemos rechazar el grano cuya elaboración producen agresiones al medio ambiente y además son granos manipulados genéticamente (transgénicos) , empezaremos a ir ganando las primeras batallas contra una guerra producida por la ambición desmedida y el escaso control de los gobiernos.
Los granos transgénicos nacen con el afán de unas pocas multinacionales empeñadas en controlar todo el ciclo productivo y comercial de los alimentos, tratando de monopolizar desde la venta de semillas , los productos para combatir las malas hierbas , el abonado y finalmente comprando la cosechas para controlar los precios.
Estamos en pañales en cuanto a conocimiento de las consecuencias que a la larga pueda acarrear el cultivo y consumo de alimentos transgénicos , pues ni sus creadores han investigado lo suficiente para evaluar sus consecuencias, ni los gobiernos ponen mucho empeño en ello, por lo que estamos llenando nuestros estómagos y los buches de nuestras palomas con alimentos cuyo consumo y sobre todo cuyo cultivo es una bomba de relojería aleatoria y que puede explotar en cualquier momento.

Félix Martín Vilches.

 

 

© Carlos Márquez Prats 2002 - colombofilo@carlosmarquezprats.com