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EJERCITO Y COLOMBOFILIA
- 15/12/2012

EJERCITO Y COLOMBOFILIA
Es tarea imposible intentar escribir sobre la historia de las relaciones ejército/colombofilia civil cuando es dificilísimo llegar a las pocas fuentes de información que al respecto han quedado desperdigadas, tan solo un ingente trabajo de “arqueología” colombófila puede conseguir juntar todas las piezas del puzzle que supone la historia de la colombofilia.
Esa colosal tarea de recomponer el puzzle histórico de la colombofilia española y principalmente catalana , ordenarlo cronológicamente e intentar publicarlo , la ha tomado como un reto muy personal el colombófilo y amigo Eduardo González Barrés . Antes de que nos demos cuenta Eduardo nos sorprenderá con sus trabajos históricos ,donde la rigurosidad es su principal ingrediente.
El presente artículo , pues, solo pretende arañar la piel del pasado para provocar a los interesados por la historia de la colombofilia a la reflexión sobre los avatares, influencias, y desarrollo de la colombofilia civil durante el largo periodo de tutela militar.
Huelga decir , por conocidas ya de todos, la utilidad y prestaciones que a lo largo de los tiempos tuvieron las palomas mensajeras para agilizar las comunicaciones, sobre todo en el campo militar.
A pesar que un reducido grupo de aficionados españoles sin organizar poseía palomas mensajeras , la colombofilia militar española vino de la mano de Victor de la Perre de Roo que ofreció a distintos ejércitos europeos la posibilidad de volver a utilizar las palomas mensajeras como medio estratégico de comunicación militar.
Este hombre , gran conocedor de la colombofilia dejó amplia obra escrita , entre los que se encuentran: Le pigeon messager ou guide pour l´eleveur y Les colombier militaires.
Aficionados españoles , como D. Nilo Maria de Fabra fueron los que en 1.872 ,con su entusiasmo y dedicación echaron a andar el tren de la colombofilia civil y sentaron los cimientos organizativos sobre los que habría que construirse el complejo edificio que es el deporte colombófilo.
En 1.886 como primer embrión organizativo apareció el primer Reglamento para el servicio de palomares militares.
Con la naciente afición colombófila civil y de la mano del Ejercito , se constituyó el 16 de Febrero de 1.890 la primera Sociedad Colombófila ( Cataluña) , y pocos días mas tarde la Valenciana, que fueron “agraciadas” con el protectorado oficial del Ministerio de la Guerra, y en ese mismo año, la Sociedad acordó crear la revista LA PALOMA MENSAJERA , que vería la luz un año mas tarde. Después de 4 años de gestación . En Málaga ,se funda el 7 de Septiembre 1.894 la Federación Colombófila Española que aglutina a las pujantes sociedades colombófilas de Murcia, Valencia y Cataluña.
Toda esta Génesis de la colombofilia fue desde 1.890, impulsada y controlada hasta en los mas mínimos detalles por el Ejercito o sectores cercanos a él . La razón de este férreo control sobre la colombofilia civil es obvia, de pura lógica: si las palomas mensajeras son una herramienta de comunicación militar, no se puede dejar en manos civiles esta poderosa herramienta por lógicas razones de seguridad nacional. De este modo y bajo este aplastante principio, el noviazgo Ejercito/colombofilia civil acabó en matrimonio de conveniencia por ambas partes cuyos frutos se tradujeron en el nacimiento de la F.C.E. De este modo la naciente F.C.E se convirtió en un apéndice militar o dicho de otro modo, en un organismo pseudo-militar con participación (pasiva) de civiles.
La F.C.E estaba organizada en Federaciones colombófilas regionales, pero es a partir de 1.940 cuando la colombofilia se organiza en Regiones militares , coincidiendo obviamente con la organización militar del país que en muchos casos no coincide con el mapa regional político español .
Toda la logística de transportes para concursos corría por cuenta del Ejercito, incluso ponía a disposición soldados convoyers en las expediciones concursales.
En la competición deportiva el Ejercito Español participaba con palomas de sus palomares militares con anillas especiales con las siglas UTR ( Undiad de Transmisiones del Ejercito) y las anillas de nido de colombófilos civiles llevaban la letra A , que significaban dependencia del estamento militar.
Las entregas de premios de los distintos concursos , se hacían con la pompa y boato de los actos oficiales castrenses, donde no solo el Ejercito aportaba costosos y jugosos trofeos , sino que otros organismos no militares como los Gobiernos civiles, Ayuntamientos y Diputaciones, también aportaban trofeos participando en los actos.
Incluso eran miembros del Ejercito mayormente los que editaban y escribían en las revistas colombófilas hasta 1.990.
Sin duda ,fue el Ejercito ,el que desde los comienzos de la colombofilia civil , puso todos los medios para que esta se consolidase y promocionase de forma efectiva. Claro , que todo este interés castrense por la colombofilia civil no era para nada ni desinteresada, ni altruista. Antes al contrario, detrás de ese “incondicional” apoyo a la colombofilia , subyacían intereses estratégicos, y como no, económicos y propagandísticos del régimen franquista, no en vano las sueltas de palomas civiles estaban presentes en la mayoría de actos oficiales.
En función de ese matrimonio de conveniencia , el Ejercito disponía en caso de emergencia, de una tupida red de palomares civiles que cubrían la mayoría del territorio nacional que le aseguraba una fluida y potente red de comunicación. Esta extensa red de palomares sería muy complicado para el Ejercito mantenerla. A cambio de esa permanente disposición de palomares civiles , la colombofilia civil recibía el constante apoyo logístico de los transportes (principalmente ferrocarril) para que estuviese bien engrasada y motivada.
Incluso en épocas de penuria económica donde el grano escaseaba , se han dado casos de ayudas militares a palomares civiles traducidos en sacos de grano para las palomas.
Era una perfecta simbiosis, necesaria para el Ejercito e imprescindible para el desarrollo de la colombofilia deportiva civil.
Sin la aportación de los conocimientos técnico/deportivos de los colombófilos civiles, el nivel de los palomares militares hubiese hecho bajar muchos escalones a los palomares militares, ya que estos palomares estaban gestionados ,digamos “ de oficio” por soldados de reemplazo comandados por un oficial con mayor o menor vocación colombófila.
Por otro lado , no se podía dejar en manos civiles ese instrumento que eran las palomas mensajeras , a no ser que estuviesen totalmente controladas.
Si evaluamos económicamente hacía donde se inclinaría la balanza en ese intercambio de palomares civiles a cambio de infraestructura, veríamos que la colombofilia civil saldría altamente perjudicadas puesto que construir esa enorme cantidad de palomares y mantenerlos durante 365 días/año (siempre a disposición del Ejercito) tiene un coste que supera la contraprestación de transportes militares durante la corta temporada concursal.
Si lo evaluamos socialmente, la balanza se equilibraría algo, puesto que hay que considerar las dificultades por las que hubiese pasado la colombofilia deportiva de haberse tenido que financiar los transportes con sus propios recursos, situación que hubiese desinflado sustancialmente las listas de socios de los clubs .
El apoyo logístico del Ejercito a la colombofilia civil se retira definitivamente y de forma drástica en los comienzos de la democracia española ,y esto supone un hachazo dado en la línea de flotación de la colombofilia civil , ya que nos condenaba a tener que valernos por nuestros propios medios en materia de transportes . Sería muy ilustrativo poder disponer de los datos de las altas/bajas de socios en los Clubs de ese traumático periodo de transición que va desde la retirada efectiva de los transportes militares hasta la asunción de la nueva situación y su “normalización”.
Las razones de ese abandono de la tutela militar en materia logística , puede venir de la mano de muchas razones entre ellas la económica, aunque colombófilos bien informados afirman que el Ejercito dejó de aportar su transporte por la proliferación de Clubs que se desgajaban unos de otros , hasta que el Ejercito no pudo asumir tanta demanda de transportes de Clubs cada vez mas pequeños.
También hay que tener en cuenta que en los años setenta fue decayendo el uso del ferrocarril para los movimientos de palomas a favor del transporte por carretera, esto rompió en cierto modo las rutas de los concursos que en cierto modo se ajustaban como un guante a las propias líneas férreas. Este cambio paulatino del ferrocarril a los camiones , supuso mucha mas movilización de recursos materiales y humanos por parte del Ejercito comparado con la comodidad que suponía (para el Ejercito) el transporte por ferrocarril, lo que quizás también influyó en esa decisión.
Exceptuando el sangriento periodo de la guerra civil española (1.936-1.939) ,( donde ambos bandos utilizaron las palomas mensajeras en la contienda), los palomares militares tuvieron nula actividad , si exceptuamos las habituales maniobras de entrenamiento que realizan los ejércitos y su participación en los concursos deportivos. Esta inactividad, unida al continuo avance de las nuevas tecnologías en materia de comunicaciones , fueron desplazando y arrinconando a los palomares militares que fueron clausurándose en un continuo goteo , hasta que en el año 2.008 se cierra el último palomar militar que quedaba: el de Pozuelo de Alarcón (Madrid)
A las decisiones tomadas para la retirada del transporte y el cierre del último palomar militar se le puede aplicar el cuento del chocolate del loro, que para el que no lo conozca lo voy a contar: Había una familia aristocrática venida a menos que no podía soportar los enormes gastos de sus miembros. Para reducir gastos se organizó un reunión familiar para decidir de que gastos prescindir. Al final , ni suprimieron las clases de equitación de Mari Pili, ni las clases de claqué de Julito, ni las vacaciones en San Sebastián, ni las puestas de largo ,ni ná de ná, …. Tan solo se acordó por unanimidad suprimir el chocolate que de vez en cuando se le daba a loro.
En este caso , tanto el transporte retirado , como los palomares militares , representan el chocolate si lo comparamos con la monstruosidad económica que es el presupuesto anual del Ministerio de Defensa. La colombofilia civil ,es el loro que paga los platos rotos de la familia militar.
A pesar de estas decisiones , el Ministerio de Defensa parece que no tiene aún muy claro la importancia que pueden tener las palomas mensajeras en caso de emergencia nacional y por si acaso no se ha desentendido del todo de la colombofilia , puesto que aún para abrir un palomar hay que pedir permiso en el Ministerio de Defensa, al igual que todos los colombófilos estamos aún obligados a pasar anualmente los censos de todas las palomas de cada palomar.
El matrimonio de conveniencia se rompió, pero el Ministerio de Defensa puede aún disponer de nuestros palomares y palomas en caso de necesidad a cambio de ninguna contrapartida y para mas INRI , con la desprotección legal que todos conocemos.
Hasta aquí , un relato superficial ,tejido con la poca información que se puede ir tomando aquí y allá. Ahora, sería bueno analizar que huellas, que tícs y que posos ha dejado en la colombofilia ese matrimonio de mas e 100 años de duración con el Ejercito Español.
No cabe duda que ese férreo tutelaje inicial del Ejercito nos dejó una impronta de la que no es fácil deshacerse. Fueron muchos años donde la organización y las infraestructuras , nos las daban masticadas. No había mas que abrir la boca y tragar. Fueron muchos años de dejar hacer , de dejarse llevar.
Salir del sopor proteccionista militar y enfrentarse de sopetón a los problemas diarios sin red de protección supuso un traumático shock de difícil digestión.
Esa adaptación a la “normalidad” es lenta y es difícil desprenderse de algunos tics.
Por ejemplo, un tic que tienen muchos colombófilos antiguos y no tan antiguos , es no hablar de política colombófila , política colombófila es una palabra tabú, algo así como si estuviese prohibido . Tienen una especial alergia a hablar de temas federativos , como si la política colombófila no fuese con ellos , como si de las decisiones federativas no dependiese parte muy importante del futuro de la colombofilia. Posiblemente, algunos de estos colombófilos se estén aún lamiendo las heridas provocadas por la cercana “guerra civil” colombófila que nos dividió y enfrentó durante un tiempo. El conformismo es la moneda de uso mas frecuente entre la mayoría de deportistas colombófilos.
En petit comité , todo el mundo tiene una opinión bien formada y crítica del funcionamiento de digamos “ las jerarquías colombófilas” , esa responsable opinión desaparece en la mayoría de los casos cuando hay que mostrarla en público. Esta forma de actuar entiendo que son herencias de ese matrimonio de conveniencia que tardarán aún un tiempo en difuminarse. Actuar en democracia implica ser responsable de tus actos y palabras pero a cambio tienes la enorme libertad de decir lo que piensas siempre que se respeten los derechos de los demás .
Las organizaciones deportivas en general , tienen una enorme capacidad de “buscarse la vida” para sobrevivir. Buscan sponsors, recursos de cualquier tipo, nuevas instalaciones, subvenciones , locales sociales etc etc . Nosotros , por el contrario , no llevamos en los cromosomas deportivos ese gen pedigüeño que por necesidad llevan la mayoría de organizaciones sociales, donde por su insistencia y constancia en pedir ayudas acaban consiguiéndolas, ya sea por convencimiento o por aburrimiento. Nosotros en la mayoría de los casos, ni sabemos convencer y tampoco conseguimos aburrir con nuestra insistencia a los poderes públicos para conseguir nuestros fines.
Llevamos el paso cambiado porque durante mucho tiempo nos han llevado de la mano y es costoso adaptarse a la nueva realidad. Hay que reavivar el instinto de supervivencia que caracteriza a cualquier organización social y que nosotros aún tenemos adormecido.
Querámoslo o no , esta es la colombofilia que hoy tenemos ,en la que no solo el Ejercito ha influido de manera decisiva , sino que también han tenido que ver otros factores exógenos y endógenos como puedan ser el cada vez mas amplio abanico de ofertas de ocio, la enorme movilidad que nos ofrecen los transportes ya sean por tierra mar o aire, la irrupción avasalladora de los deportes de masas, el paso de ser un deporte de clase media/ media-alta a clase media/media-baja, el avance del urbanismo que a modo de tsunami de hormigón arrasa todo palomar que se encuentre en su camino, la falta de suficientes apoyos institucionales y una enorme cantidad de motivaciones sociales, económicas y culturales.
Sea como fuese , esto es lo que hay y contra todos esos y otros inconvenientes tenemos que lidiar con mano firme para que al menos ,como decía aquél : VIRGENCITA,VIRGENCITA, QUE ME QUEDE COMO ESTOY.
Félix Martín Vilches

 

 

© Carlos Márquez Prats 2002 - colombofilo@carlosmarquezprats.com