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LOS CONTROLADORES ELECTRÓNICOS
- 09/12/2012

LOS CONTROLADORES ELECTRÓNICOS

En los comienzos de la colombofilia española, tener un reloj para controlar la llegada de las palomas de un concurso constituía un verdadero artículo de lujo y en cierta medida demostraba pertenecer a un elevado status social al que poseía uno de estos artilugios.
Los que no alcanzaban a poseer uno de estos controladores, se tenían que componer para que una vez llegada la paloma , asirla y empezar a correr lo mas rápido posible hacia su club para poder controlarla en el reloj del club. En Canarias por ejemplo, existían corredores de fácil zancada que ayudaban al colombófilo a acercar al club a la paloma recién llegada , incluso a veces, las autoridades locales (guardia civil principalmente) tenían que ejercer de notarios fehacientes para levantar “acta” de la hora en que la paloma con anilla nº……. era presentada en el cuartelillo por el colombófilo .
Las remesas de dinero de los emigrantes y el incipiente turismo, consiguieron que poco a poco , nuestro país fuese sacando la cabeza del pozo económico en que estábamos sumidos; y así fue como nos llegó el SEAT 600 , los teléfonos de pared ,el transistor y obviamente a la mayoría de colombófilos , el reloj controlador mecánico y mas tarde el digital . Todos estos adelantos consiguieron que fuese un poco mas fácil ejercitar nuestro sufrido deporte. Ya podías entrenar las palomas con tu utilitario , podías hablar con los compañeros desde la distancia y controlar las palomas desde el palomar , y todo ello escuchando el partido del domingo con el transistor que nos trajeron de Alemania.
Todos estos avances, no nos rebajaron de la servidumbre de tener que pasar el domingo entero a pie de palomar , con un bocadillo de mortadela como almuerzo para no perder ni un minuto cuando llegara un paloma. Había que estar una hora antes en el palomar de la hora prevista por si el viento nos daba una sorpresa y nos diese una sorpresa.
Se escrutaba el cielo una y otra vez intentando encontrar algún puntito a lo lejos que delatara la llegada de una paloma ; se maldecía una y otra vez al transportista, a la climatología y a los entrenos que había que haber hecho y no se hicieron.
Los minutos se convierten en horas y………..”las palomas sin llegar”, llega la 1ª paloma ; corres como un gamo hacía el palomar ; la coges; la besas; le quitas el rosor y lo intentas meter en el reloj , pero con el nerviosismo se cae el reloj al suelo; al fin lo consigues y no has roto la pata de la paloma , pero no puedes ir a telefonear a los compañeros vaya a venir alguna . Pero ahora es aún peor, han llegado 4 palomas a la vez y no entran porque te ven dentro del palomar moviéndote y ellas que tienen memoria y experiencia, saben que en cuanto entren las vas a corretear para cogerlas. Con el panorama como está no sabes como esta el resto de compañeros por que no puedes telefonear y además te has peleado con la parienta porque ….”esa visita que ha venido a vernos ha estado sola toda la tarde , porque tu solo quieres palomas …..”
Toda esta infartante actividad, te hace liberar un chorro continuo de adrenalina tal que al final de la jornada caes rendido como un niño después de un dia de feria.
Llegan los chips, y lo inundan todo. Los teléfonos celulares te permiten conectarte con los compañeros (estés donde estés), y con ellos llegan los controladores electrónicos que te liberan del ajetreo que te esclavizaba el reloj controlador.
El dia de concurso enciendes el controlador electrónico y abres el sputinik, y ya te puedes desentender del concurso hasta la hora de ir al club a verificar los datos del reloj. El controlador electrónico es el Gran Hermano de Orwell en el palomar, porque lo ve todo y lo controla todo.
El progreso es así, las máquinas trabajan por nosotros y nos libran de servidumbres pesadas y en definitiva eso es lo que hace nuestro controlador electrónico. A pesar del mérito que el controlador electrónico tiene , ya nada es igual; a nuestro controlador electrónico le pasa como al bidet que desde que se inventó ya nada sabe igual”. Esa tensión que nos proporcionaba el antiguo reloj digital no nos la proporciona el controlador electrónico ni de coña.
Ahora un día de concurso puede ser el día mas tranquilo de la semana , pues encendiendo el controlador electrónico te puedes ir donde tu quieras hasta por la tarde , cosa que no podíamos hacer con los relojes digitales , pero eso es como si un entrenador de fútbol en día de partido conectase su aparato de video para grabar el partido y él se fuese con sus amigotes de copas. Tenemos que seguir estando allí , a pie de palomar , al menos para felicitar a las mas esforzadas.

NOTA.- Buenos y prácticos son los controladores electrónicos , lo so n a rabiar, oiga, pero caros , caros lo son exageradamente.

Félix Martín Vilches

 

 

© Carlos Márquez Prats 2002 - colombofilo@carlosmarquezprats.com