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FEDERACIONES ¿UN MAL NECESARIO?
- 20/02/2012

FEDERACIONES, UN MAL… ¿NECESARIO?
Antes de profundizar en el tema, me gustaría dejar claro que el contenido de este artículo no
busca defender ni acusar a ninguna Federación en concreto, sino, simplemente, cuestionar la
utilidad, hoy en día, de este tipo de instituciones como pilar de la estructura organizativa de
nuestro deporte.
Debemos tener claro que, por motivos legales, resulta totalmente imposible, a día de hoy, una
desvinculación completa del colombófilo en relación, al menos, a su Federación Regional, pero
lo que sí es viable y por ello abogo en este artículo es por el desarrollo y potenciación de nuestra
estructura competitiva al margen de dichas Federaciones. La idea es potenciar la “iniciativa
privada” en nuestro deporte, frente al actual “control público” que padecemos. Por supuesto,
esta forma de proceder no es nada nuevo… todo está inventado en colombofilia, ya lo sabemos,
y basta mirar al resto de Europa para ver cómo funcionan allí las cosas.
Tomando como ejemplo a Bélgica, cuna de la colombofilia por propia definición, podemos ver
que en dicho país se disputan cada año, en torno, a veinticinco sueltas nacionales, pero
nacionales de verdad… con todo el país volando al mismo tiempo desde el mismo punto de
suelta, pues, de todas esas pruebas, sólo dos están organizadas por la Real Federación Belga. El
resto de pruebas las organizan y gestionan organizaciones privadas, las cuales controlan todo el
proceso desde el principio hasta el fin: recogidas, logística, sueltas, clasificaciones, premios, etc.
El sistema allí es sencillo porque, como en todos lados, entre menos normativas… mayor
eficacia. Las entidades organizativas son, habitualmente, agrupaciones de clubes, es decir, todo
se basa en el club, pero en un club diferente al que estamos acostumbrados a vivir en España,
porque allí puedes pertenecer a todos los clubes que quieras, ya que el estar integrado en un club
sólo supone dos cosas: medir tus fuerzas con el resto de socios de dicho club (elaboración de
una clasificación social) y poder encestar tus palomas para los eventos en los que participe
(recoja palomas) el club en cuestión. No hay más vinculaciones ni ataduras. Cada club ofrece un
calendario de recogidas y puntos de suelta que varía sensiblemente entre ellos y “se pelean” por
lograr que los colombófilos encesten en los eventos que organizan. A su vez, un club puede
recoger para todas las pruebas que desee, independientemente de la agrupación de clubes que
las organicen. En resumen, se trata de tener un sistema abierto que potencie disfrutar de este
deporte sin fijar barreras burocráticas de forma artificial.
Ante este planteamiento, entiendo que surgen, al menos, dos preguntas fundamentales: ¿por qué
cambiar? y ¿es viable esto en nuestro país?. A la primera de ellas creo que la respuesta es
inmediata… cambiar para mejorar y a qué llamo mejorar… pues a eliminar rigideces absurdas
en los calendarios, a aumentar el número de sueltas en las que podemos participar cada año, a
pode elegir qué queremos hacer con nuestras palomas sin vernos condicionados por los planes
de vuelo federativos, a poner la organización de nuestros eventos en manos de “profesionales”,
que sepan las necesidades reales de nuestra colombofilia y miren para su (nuestra) cuenta de
resultados cuando organicen una suelta, a pensar más en lo que nos une que en lo que nos
separa, a acabar con los monopolios en la gestión, a olvidarnos de frases del tipo “o lo tomas o
lo dejas”… porque habrán más alternativas, más organizaciones que ofertarán otros vuelos y
cada uno podría participar tanto en los que ya existen como en los nuevos que se creen, etc.
Al respecto de si esto es o no viable en nuestro país, yo soy de los que cree que querer es poder,
pero primero habrá que ver si realmente queremos o no, porque querer supone olvidarnos de
muchos prejuicios que hemos ido manejando hasta la fecha… supone, entre otras cosas, que
deberíamos tender hacia una drástica reducción del número de clubes, cuando ahora vamos
justo por el camino contrario, para darles fuerza y capacidad de acción a los mismos. Hay que
tener en cuenta que el club es la base de toda esta pirámide. Es el centro logístico donde se
recogen las palomas y eso requiere una serie de garantías que entiendo no están presentes en un
club de cinco socios, por decir algo. Esta forma de actuar también nos lleva por el camino de
dar prioridad a las sueltas sobre los campeonatos, siguiendo con el ejemplo belga… seguro que
muchos de ustedes saben quién es el ganador nacional belga del Barcelona 2011… pero si les
hablo de “Léon Henry” casi nadie sabrá que ha sido este año el campeón nacional de gran fondo
en Bélgica. Otra cosa que nos costará asumir es la UNIÓN, porque, aunque parezca lo contrario,
este sistema aboga por la UNIÓN o, al menos, por la coordinación y la convivencia. En nuestro
país somos muy dados a que… cuando algo no me gusta, sobre la marcha hago mi club propio y
me monto mi reino de Taifas… si no me gustan los modos del organizador… voy y hago una
suelta el mismo día y desde el mismo lugar que él, para restarle participantes. Todo eso lo
tenemos que olvidar, para poder competir así. Cada organizador pondrá sus normas, las que
considere oportunas, y será el propio colombófilo el que decida ir o no ir… sin más. Las
organizaciones alternativas que vayan surgiendo deben nacer como algo complementario a lo
existente y para cubrir una demanda real y no sólo por perjudicar a los que ya están dentro del
“mercado”. Luego está la especialización. Está claro que este no es el modelo de los que van a
todos con todas las palomas, ya que ahora el número de pruebas se multiplica y cada
competición (suelta) gana valor y reconocimiento. Este es un modelo para competidores, para
preparar palomas para ganar sueltas. Es decir, sólo mandar a las sueltas que creemos que
podemos ganar y sólo las palomas que están en condición de volar en cabeza.
Evidentemente, la importación de cualquier modelo externo requiere de adaptaciones a la
realidad de cada lugar, está claro que no es lo mismo volar en Bruselas, que en Gran Canaria o
en Málaga, pero las primeras experiencias en nuestro país, concretamente las que he vivido más
de cerca en mi Isla, Gran Canaria, empiezan a funcionar de una forma más que prometedora y
ya hay ideas sobre la mesa para seguir avanzado en esta “nueva” forma de competir, en base a
los eventos “Open”. Simplemente, les pediría que le den algunas vueltas a la idea y no
pensemos que ya estamos en el final del camino… sino que aun tenemos mucho por recorrer y
que innovar en nuestro deporte.
Gustavo Medina González
Islas Canarias

 

 

© Carlos Márquez Prats 2002 - colombofilo@carlosmarquezprats.com